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Vivir en departamento

October 7th, 2008

Nunca, jamás había vivido en un departamento, hasta hace dos meses que me cambié de oficina y por cuestión de “logística” decidimos mudarnos a un lado de mi trabajo, para pasar más tiempo con mi esposa e hija, además de llegar más temprano a trabajar y economizar gastos en gasolina, alimentación e imprevistos varios.

Puedo decir que desgraciadamente es EL PEOR ERROR QUE HE COMETIDO.

Para comenzar, tenía poco tiempo para conseguir adonde mudarme, porque fue de una semana a otra mi cambio de oficina. El departamento es MUY PEQUEÑO, pero pensamos: Mejor, así tendremos menos tiliches.

Al ir a ver el departamento, le notamos varios detalles, el principal de ellos que la ventana del baño estaba muy oxidada y ni siquiera se podía abrir. Las llaves del agua del fregadero y del lavabo del baño goteaban.

El trámite se hizo por medio de Lloyd Inmobiliaria (Frente a Plaza del Sol) y el asesor que nos apoyó (Jorge Altamirano) para recabar documentos y gestionar lo que fuera necesario fue siempre muy amable y atento con nosotros. En tiempo récord realizaron los trámites necesarios y a principios de agosto firmamos contrato en sus oficinas.

La dueña del departamento (Siria Judith Medina Vázquez) resultó ser una señora mayor, de más de 80 años, quien llegó acompañada de su hijo a la firma de contrato. Dentro de la plática durante la firma, le comenté el problema de la ventana y las llaves, a lo que me contestó que le pediría a uno de sus hijos que fuera a resolver la situación.

También le dije que por favor me indicara cuál era mi cajón de estacionamiento, a lo que me dijo que preguntara a los vecinos, que ellos podrían indicármelo.

Llegamos al departamento con las mejores expectativas, pero a los 3 días resultó que el techo del baño parecía techo de vapor. Estaba lleno de gotas de agua que caían sin cesar por todos lados: desde el área de regadera hasta la puerta de ingreso.

Me quedé esperando al hijo de la dueña (que bueno que fue sentado, porque si no, habría sido muy cansada la espera).

En resumen: al departamento le surgieron miles de problemas: humedad, moho, estacionamiento SUPER estrecho, falta de agua durante casi 3 semanas, por lo que terminé rescindiendo el contrato. Apenas estoy en ese trámite y aunque la dueña del departamento no quería entender mis razones, me tuve que aferrar a una cláusula de rescisión de contrato, en la que tenía que pagarle un mes de penalización pero podía terminar el contrato de manera anticipada.

Le agradezco muchísimo a Jorge Altamirano y a Alberto, los asesores de Lloyd, porque tuvieron ellos que intervenir para poder salir de esta pesadilla que aún no termina, pero en dos días ya estaré entregando el departamento y deshaciéndome de un compromiso que no vale la pena.

Estaba PAGANDO RENTA MEDIA ALTA, PARA VIVIR COMO EN ZONA MARGINADA.

Este depósito que estoy perdiendo CLARO QUE ME AFECTA, pero nunca me perdonaría que mi hija, mi esposa o yo nos termináramos enfermando gravemente por los problemas del departamento. La dueña muy a duras penas accedió a que se cancelara el contrato, y sólo les puedo decir que yo estaba dispuesto a llegar a las últimas consecuencias si ella no aceptaba.

Miguel Rubio Anécdotas de familia

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